Si has comenzado a ir al gimnasio, a cuidar tu alimentación y la báscula te indica que has engordado… ¡No te preocupes! Suele pasar a menudo y a continuación te detallamos las causas.
Deseas perder grasa y por lo tanto peso. Estás realizando correctamente las rutinas en el gimnasio, comiendo saludablemente y en cambio “has ganado peso”. ¿Qué está pasando? ¿cómo puede ser?
Cuando un cuerpo empieza a entrenarse suceden varios cambios en el mismo. Durante el ejercicio tu cuerpo necesita combustible (glucógeno/ glucosa= hidratos de carbono) y si es la primera vez que entrenas en tiempo, lo que hará tu organismo será retener más glucosa a nivel muscular para poder cubrir la energía que necesitamos durante el entrenamiento.
Por ejemplo, si comienzas a practicar ejercicios con pesas la retención de glucógeno muscular será aún mayor. El glucógeno pesa y por este motivo lo ves reflejado en la ganancia de peso. Se estima que de promedio una persona al empezar a entrenar en el gimnasio puede ganar entre medio kilo y kilo y medio de peso a causa del glucógeno y el agua intramuscular. ¡Y ojo! ¡Nada de grasa! En todo caso estarías deshaciéndote de ella.
La importancia de una buena alimentación
Si comienzas a entrenar con el fin de perder grasa o peso se hace necesario apostar por las mejores elecciones nutricionales. Van de la mano, pues de nada nos sirve machacarnos en el gimnasio y al llegar a casa comer bollería industrial o semejantes. Para perder grasa es imprescindible el conocido como “déficit calórico”. No hay que volverse loco contando calorías, sino entender qué y cuánto comemos. Al comenzar a entrenar se suele incrementar la sensación de hambre y aunque estés comiendo sano, puedes caer en el error de comer mucho más que antes siendo otra de las causas por las que engordas y no bajas de peso. La cuestión es encontrar el equilibrio armonioso entre ejercicio y alimentación. He ahí la importancia de las cantidades