Tras el agua, el café es la segunda bebida más consumida en el mundo, pero ¿eres apto para tomarlo tanto si es café verde como si es tostado?
Sus beneficios son de sobra conocidos y aunque ha habido épocas en las que ha padecido de “mala prensa”, son mucho más las cosas buenas que nos aporta. Es uno de los alimentos más ricos en antioxidantes (polifenoles, catequinas y metilxantinas), pero ¿puede ocurrir que algunos de los beneficios del café sean contraproducentes en algunas personas por su herencia genética? La respuesta es SÍ.
Esto ocurre no por el café en sí, sino por la cafeína que posee. Esta sustancia se metaboliza en el organismo de manera diferente en las personas existiendo dos grupos:
Hay un gen, el CYP1A2, que si se hereda 2 copias de la variante “rápida” se metaboliza la cafeína cuatro veces más rápido. A su vez también se puede heredar este gen en su variante “lenta”.
- Metabolización lenta de la cafeína: más riesgo de infarto pues la cafeína permanece más tiempo en el cuerpo.
- Metabolización rápida: la cafeína desaparece temprano dejando actuar más tiempo a los antioxidantes en el organismo.
Esta curiosidad en el ámbito deportivo resulta muy interesante. Los deportistas que gozan de una metabolización rápida de la cafeína tienen mejor y mayor rendimiento que los lentos. Es por ello, que muchos deportistas consumen café a diario para mejorar resultados. Las mujeres por lo contrario tienen una predisposición peor a la cafeína que se asevera si están tomando anticonceptivos orales.
Así que, si tras tomarte tu café verde o tostado te pones muy nervioso o notas aletargamiento, muy probablemente pertenezcas al grupo lento y la cafeína no sea para ti.